Relaciones y límites

Límites: por qué es importante ponerlos

Sin una plataforma de sostén, no hay crecimiento posible

Los límites organizan, contienen y habilitan. Por qué un encuadre claro no reprime sino que permite crecer, y cómo sostenerlo sin caer en la rigidez ni en la falta de orientación.

Los límites cumplen la función de organizar la necesidad imperiosa de los chicos de satisfacer inmediatamente sus demandas. Juegan un rol fundamental en la formación de la personalidad y la estructuración de la conducta.

Posibilitan una regulación sobre sus actos y, con la ayuda de los adultos, les permitirán incorporar normas y valores. Esto contribuye a que el niño vaya conformando una estructura interna que le permita posteriormente controlar sus propios impulsos. Y les enseña a esperar.

La familia como primera estructura

La familia proporciona en un primer momento esa estructura estable para que luego cada individuo pueda ejercitar su libertad; no es sin eso. No se trata de que cada uno haga lo que quiere: por eso hablamos de la necesidad de límites.

Por qué los límites tienen mala prensa

Los límites tienen mala prensa, ya que suelen estar asociados a la inhibición, la censura o la represión. Pero esto no es así, ya que un encuadre claramente limitado permite accionar con libertad: dentro de un espacio, la persona se siente contenida, sin temor, y se puede expandir su creatividad. Por lo tanto, el límite también puede ser posibilitador, habilitante y, por supuesto, contenedor. Sin una plataforma de sostén, no hay crecimiento posible.

Autoridad sin autoritarismo

Los padres no son los amigos de los hijos: hay cierto orden de autoridad que se debe mantener, sin confundirla con autoritarismo.

Existen dos extremos: por un lado, principios rígidos, que no se ajustan a los cambios; y, por el otro, no dar ningún tipo de orientación, donde las cosas se nos irían de las manos y los chicos quedan a la deriva. Y, como sabemos, ninguno de los extremos es bueno: la cuestión es poder llegar a un equilibrio.

El valor del «No»

Los padres tenemos que ser capaces de decir que sí o que no con firmeza. El «No» es un término muy importante en la vida de los niños, pero no por ello tenemos que emplearlo de manera excesiva.

Los miedos de los padres

En varias ocasiones los padres han manifestado tener miedo por la reacción de enojo, rebeldía o llanto que los chicos pueden llegar a tener. Les preocupa que la frustración, consecuencia del límite, les provoque algún daño. La existencia de distintos criterios entre los padres y la comparación que los chicos hacen respecto a lo que sucede en otras casas, por ejemplo, «pero por qué yo no puedo si a María la dejan», puede generar en nosotros la duda de si está bien o no lo que estamos haciendo.

Es útil tener presente que no es necesario estar de acuerdo en todo con la pareja, pero lo importante es que exista un piso común construido a partir del respeto hacia el otro y la responsabilidad común que tienen ambos progenitores en relación con la crianza de sus hijos. Porque poner límites es un trabajo necesario y requiere dedicación.

Qué nos puede ayudar

Considero de suma utilidad

  • Participar en intercambios con pares a los que les suceden las mismas cosas.
  • Contribuir a generarlos en los ámbitos escolares o sociales.
  • Informarse lo más posible sobre formas de intervención familiar y/o institucional que se utilizan.
  • Fortalecerse como pareja y, si se está solo o sola, con amigos y amigas, en actividades gratificantes que ayuden a sostener el gasto de energía de criar a los hijos.
  • Pedir ayuda profesional cuando las cosas se escapan de las manos.

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